Reciclar NO es suficiente

Sabías que…?

RECICLAR NO ES SUFICIENTE.

Cada año, los mares y océanos reciben hasta 12 millones de toneladas de basura. La situación mundial es dramática, más aún teniendo en cuenta que la producción de plásticos se acercará en 2020 a los 350 millones de toneladas (un 900% más que en 1980). Estas cantidades, su fácil dispersión y su lento proceso de degradación convierten al plástico en uno de los peores enemigos para los mares y océanos.

Su uso es un problema asociado a los modos de consumo de usar y tirar, ya que la mayoría (39,7%) se emplean para envases de un solo uso. Un modelo insostenible del que España, como cuarto mayor productor de la UE, es partícipe.


¿Por qué es un modelo insostenible?

En el mejor de los casos, tras usar y tirar los envases de plástico, terminan en un contenedor para ser reciclados. Sin embargo,su reciclaje es muy ineficiente y no logra los propósitos deseados. Casi el 80% de los envases acaban en vertederos, incinerados o arrojados al medio ambiente. Incluso las poblaciones lejos del mar contribuyen a la contaminación por plásticos de los océanos, ya que los sistemas de alcantarillado, depuradoras y cauces terminan canalizando todo el flujo de residuos plásticos hasta los mares.

Se calcula que cada año en la UE se vierten entre 75.000 y 300.000 toneladas de microplásticos en el medio ambiente,y pueden afectar a la salud humana a través de la cadena alimentaria.

Soluciones

Es evidente que se necesitan medidas urgentes para solucionar la generación y contaminación que producen los plásticos:

• Reducir, reutilizar y, si no queda otra opción, reciclar de verdad. Esto es imprescindible si no queremos que nuestro mundo esté cubierto de plástico de un solo uso.
• Es necesario un cambio de mentalidad a la hora de consumir para alcanzar el primero de los retos, el de reducir. La sociedad deberá ser más consciente a la hora de comprar y replantear sus necesidades evitando consumos innecesarios.
• No malgastar recursos y usar solo los estrictamente necesarios, dar durabilidad y buen uso a las cosas que tenemos y reparar las que se rompan.
• Se puede consumir sin necesidad de comprar, por ejemplo, aprovechando bienes públicos, incentivando el préstamo, el intercambio o el alquiler. Igualmente reaprovechando materiales desechados.
• Si, a pesar de todo ello, nos vemos obligados a comprar cosas nuevas podemos fijarnos en las características del producto que adquirimos: si está hecho de materiales sostenibles y recuperables fácilmente, si son envases especialmente, qué empresa nos vende (comercio justo o empresas de inserción social), si está comprometida ambiental y socialmente (bienes de bajo impacto ambiental, y productos de cercanía -economía local-).
• En cualquier caso, rechazar productos de usar y tirar, o que se importen desde lejanos países donde ni lascondiciones laborales ni los estándares ambientales estén garantizados.
• Se necesita que las administraciones y las empresas se involucren y faciliten estos cambios, con leyes y con cambios en sus negocios. La responsabilidad de la contaminación plástica, generada por el usar y tirar, no está en “contaminadores individuales”, sino en compañías contaminantes que deben adoptar soluciones sostenibles y sistemas para detener esta crisis.

Se nos ha hecho creer que el reciclaje es la solución más importante para reducir los residuos, pero no es así, la más efectiva es adoptar un estilo de vida sostenible que cuestione la manera en que producimos, escogemos y consumimos los recursos.

Fuente: greenpeace.org

 

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